Nuestra clienta fue detenida tras ser localizada en el asiento del acompañante de un camión en una carretera rural en el desierto. La policía la detuvo por conducir bajo los efectos del alcohol (DUI) y le tomó una muestra de sangre. El análisis de sangre reveló una tasa de alcoholemia del 0,35%. Nuestro bufete presentó una moción para suprimir pruebas, en la que se cuestionaba, entre otras cosas, si la extracción de sangre se había realizado de forma médicamente adecuada. Tras una vista, el juez dictaminó que la fiscalía no había probado que la sangre se extrajera de acuerdo con las prácticas médicas aceptadas y que la tasa de alcoholemia de la clienta no puede utilizarse contra ella en el juicio. El caso sigue pendiente y es probable que vaya a juicio a menos que sea desestimado.
